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Logopedia

La logopedia, etimológicamente, significa enseñar palabras. En la práctica, se define como la disciplina que se encarga del estudio e intervención de la comunicación, el lenguaje, el habla y la voz en su sentido más amplio.

Esto implica que un logopeda, desde nuestra concepción, no se limita a enseñar a hablar a un niño, sino que se interviene también con niños que no son capaces de hablar, facilitándoles medios de comunicación diferentes de la lengua hablada (lo que se denominan sistemas aumentativos y alternativos de comunicación). Por otro lado, y dado que como decimos la logopedia no se limita al lenguaje hablado, nuestro enfoque incluye también la intervención en el lenguaje escrito, es decir, en la lectura y la escritura.

Dicho esto, vamos a pasar a definir las diferentes áreas en las que se trabaja:

En primer lugar, está la comunicación. Ésta es el intercambio de información entre dos seres, que no tienen por qué ser necesariamente dos personas, ya que existe comunicación entre dos animales o entre un animal y una persona. La comunicación es el proceso mediante el cual un emisor envía un mensaje a un receptor que lo comprende.

Puede existir comunicación a través de diversos canales: del tacto, de la mirada, de los gestos de la cara o movimientos del cuerpo..., y a través de la voz.

Habitualmente, cuando dos personas se comunican, y sobre todo a medida que la información es más compleja y abstracta, se utiliza un código simbólico establecido; es decir, las ideas, los objetos o las acciones se representan mediante símbolos que ambos interlocutores deben conocer para que la comunicación sea eficaz. Este código simbólico es lo que se conoce con el nombre de lenguaje. Es decir, el lenguaje es el código de símbolos establecidos que sirve para intercambiar información, para comunicarse.

Sirva el siguiente ejemplo para ilustrar las diferencias entre comunicación y lenguaje:

Ejemplo para ilustrar las diferencias entre comunicación y lenguaje
"Cuando un bebé termina de comer, mira a su madre y sonríe" , se está comunicando con ella, pero no lo hace mediante un código simbólico. Sin embargo, "Cuando el niño dice pan", sí está utilizando un símbolo, en este caso fonético, para indicar que quiere ese alimento concreto.

Pero el lenguaje no es necesariamente oral. Existen lenguajes compuestos por gestos, como el lenguaje de signos de las personas sordas, o lenguajes compuestos por símbolos pictográficos, como los que utilizan las personas con graves alteraciones motrices, cognitivas o de comunicación. Aunque parece evidente que el lenguaje humano por excelencia es el lenguaje oral, es decir, el formado por una serie de símbolos que emitimos verbalmente (lenguaje hablado), y que además tiene una representación física (lenguaje escrito), la intervención logopédica no se reduce a él.

Pasemos ahora a comentar el habla. El habla es la expresión oral del lenguaje. El habla es un sistema complejo mediante el cual se convierte una idea en un conjunto de sonidos que tienen significado para la persona que los escucha, y en el que intervienen complejísimos mecanismos mentales y físicos. La logopedia interviene en el habla cuando interviene en la forma del lenguaje, en su articulación, en cómo una persona fabrica un sonido.

Por último, la voz hace referencia a una cualidad del habla: tono e intensidad. A este aspecto nos referimos más detenidamente dentro del Área de Logofoniatría.

Cuando el lenguaje verbal no es oral, sino que está escrito, estamos hablando de la lectura y la escritura.

Por tanto, la intervención logopédica está dirigida a todas aquellas personas que presentan trastornos o dificultades en la comunicación, el lenguaje, el habla o la voz ya sean de carácter permanente o transitorio.

Covenet DÍAZ CANEJA - PSICOPEDAGOGÍA · Yerma 10. 28033 Madrid
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